Ivar Sin Huesos: un guerrero vikingo que transformó en fuerza su debilidad
Ivar Sin Huesos: un guerrero vikingo que transformó en fuerza su debilidad
Cabría esperar que un epíteto como “sin huesos” describiera a un hombre sin un ápice de valor. O quizás a un hombre sin rastro de compasión en su corazón de hielo. Pero en el caso del famoso Ivar Sin Huesos, hijo del renombrado Ragnar Lodbrok, la expresión “sin huesos” se refiere precisamente a su significado literal: un hombre que carecía de huesos resistentes, aunque no de poder.
¿Quién era Ivar Sin Huesos?
Posiblemente hijo de Ragnar, recordado éste por su terrible muerte en un pozo lleno de serpientes venenosas, la existencia de Ivar es tan cuestionada como la de su padre. Ambos hombres poseen nombres que eran muy comunes en los países del norte en los siglos IX y X, y existen crónicas más formales que las sagas islandesas que narran las hazañas de hombres con nombres similares. En el caso de Ivar, existen más certezas en relación con su vida, aunque hasta qué punto las proezas que se le atribuyen fueron obra suya o de hombres con su mismo nombre es algo que aún se discute hoy en día.
Según la información de la que disponemos es probable que Ivar padeciera una enfermedad llamada Osteogénesis imperfecta, que habría provocado que su cuerpo pudiera doblarse más allá de lo que es capaz un ser humano normal. Sin embargo, más que mejorar sus aptitudes físicas este trastorno habría acabado por deteriorar su cuerpo con el paso del tiempo, debilitando su físico gradualmente. Aunque este diagnóstico no parecería demasiado creíble en el siglo IX, el “extraño estado” de Ivar era lo suficientemente llamativo como para que su origen fuera añadido a su mítica biografía: si era hijo de Ragnar, la deficiencia ósea de Ivar podría atribuirse al hecho de que Ragnar sucumbiera a su arrebatador deseo por la madre de Ivar, Aslaug, antes del momento que habían acordado para encontrarse. En otras palabras, era una maldición.

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